
Heredero de una dinastía de fotógrafos ancestrales:
La genialidad y la calidad de sus trabajos de composición, han convertido al artista yucateco Federico Espinosa Martínez, en un auténtico creador de belleza ya que sus producción de “fotos de puertas antiguas” suma poco más de 400, y en esta exposición solamente puso a la vista 19.
Heredero de una dinastía de fotógrafos ancestrales “Los Espinosa Alcalá”, el joven de 44 años de edad pero que luce como de 30, es conocido en el medio artístico como “Chacpol” que en maya significa “Pelo Rojizo”, y admite que no dejará que la huella de su pasado lo atrape.
El entrevistado evadió las preguntas en torno a la herencia artística de sus abuelos, pero el anfitrión Héctor Navarrete Muñoz, lo desenmascaró porque relató parte de lo éxitos que dejó la familia para la posteridad, y que buena parte de la Mérida de los años 20’s y 30´s fue plasmada por las gráficas e imagen es de sus ancestros.
“Chacpol” no es pretencioso, al menos así lo demostró en la ceremonia inaugural pero reconoce que este tipo de trabajo demanda mucha paciencia, ya que no basta ilustrar los cuadros con las fotos a todo color sino que es preciso ponerles el “valor agregado” de las materia para darle el realce justo y preciso.
Los efectos de estos cuadros son realmente impactantes en el turismo que vio la exposición, pues no se explican cómo se logra ese realismo tan preciso, y al respecto confesó que no es fácil concluir bien cada una de las obras, ya que los detalles más insignificantes pueden arruinar todo el esfuerzo de muchas horas.
Manolo García
Heredero de una dinastía de fotógrafos ancestrales “Los Espinosa Alcalá”, el joven de 44 años de edad pero que luce como de 30, es conocido en el medio artístico como “Chacpol” que en maya significa “Pelo Rojizo”, y admite que no dejará que la huella de su pasado lo atrape.
El entrevistado evadió las preguntas en torno a la herencia artística de sus abuelos, pero el anfitrión Héctor Navarrete Muñoz, lo desenmascaró porque relató parte de lo éxitos que dejó la familia para la posteridad, y que buena parte de la Mérida de los años 20’s y 30´s fue plasmada por las gráficas e imagen es de sus ancestros.
“Chacpol” no es pretencioso, al menos así lo demostró en la ceremonia inaugural pero reconoce que este tipo de trabajo demanda mucha paciencia, ya que no basta ilustrar los cuadros con las fotos a todo color sino que es preciso ponerles el “valor agregado” de las materia para darle el realce justo y preciso.
Los efectos de estos cuadros son realmente impactantes en el turismo que vio la exposición, pues no se explican cómo se logra ese realismo tan preciso, y al respecto confesó que no es fácil concluir bien cada una de las obras, ya que los detalles más insignificantes pueden arruinar todo el esfuerzo de muchas horas.
Manolo García
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